viernes, 29 de julio de 2011

Sobre la subida de impuestos y la rebeldía popular.

A lo largo de mi etapa como Reina de Jordania he tenido que tomar decisiones duras, impopulares e incluso crueles. No me arrepiento de ninguna de ellas porque siempre han sido fruto de duras negociaciones y de fuertes "tiras y aflojas" con mis asesores y miembros del Gobierno.

Ayer tomé la determinación, dura pero también necesaria, de incrementar un 15% los impuestos en mi país.
Lo hacía bajo la firme convicción de que los ciudadanos iban a responder de manera responsable a esta decisión, pero me equivocaba. Una vez más, mi Pueblo se ha mostrado reacio a mi actuación.
Está claro que, por muy Reina que sea, no debo obviar la opinión de Jordania. Es por ello que no dudé un instante en "suavizar" dicho incremento fiscal y lo reduje un 0,01%
A pesar de todo esto, a pesar de mi decisión revocada y de mi corrección, han persistido las protestas.

Tengo claro que lo que no voy a admitir es que mi Pueblo se queje por todo lo que hago. Tengo claro que me considero la "Gran Madre" de 5.5 millones de almas. Tengo claro que, pese a quien le pese, mis decisiones van a misa.
He sido tolerante hasta hoy con la situación económica en mi país, pero hasta un punto.
Si necesito un vestido de más me lo compraré. No pienso renunciar a mis caprichos por darle todo a los ciudadanos. No pienso renunciar a mi poder por imponer el poder de "ellos".

Rania la de Jordania.

No hay comentarios:

Publicar un comentario