Un líder político tiene la obligación y la responsabilidad de rendirse al Pueblo que democráticamente lo ha elegido. Un Rey o una Reina, como es mi caso, puede hacer lo que le de la gana, porque, al contrario que en el caso republicano, no ha sido elegido democráticamente, sino que una Constitución democrática avala su figura, como signo de unidad y fortaleza de la democracia. Así pues, la figura del monarca no está ligada al control directo del Pueblo, sino que está sujeta a una Carta Magna que lo nombra y que únicamente establece sus obligaciones, derechos y deberes.
Dicho lo cual, en la mayoría de las ocasiones en las que desempeño alguna labor, lo que más me importa es el Pueblo.
Cuando propongo la abolición de las pensiones, lo hago por el Pueblo; Cuando promulgo el incremento de la partida destinada a La Corona Real, lo hago por el Pueblo y cuando lucho por eliminar el sistema sanitario público, también lo hago por el Pueblo.
En épocas de crisis económica, en la que un país se encuentra sumido en la miseria, lo importante no es atender al Pueblo e incrementar el gasto, como si nada; lo verdaderamente importante es impulsar el poder de la clase política y Real, que son los que representan al Pueblo en el exterior, que son la imagen del País fuera de las fronteras del mismo.
Como consecuencia de lo anterior, desempeño mi labor y dirijo esta crisis en Jordania teniendo en cuenta estos preceptos generales.
Porque el Pueblo Jordano me importa, y porque soy lo que más le importa a ese Pueblo.
Rania la de Jordania.
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